Los ‘sietemesinos’ de la política local y el engaño de la Deuda Histórica

Redacción | 29 ene 2010.

Dice el diccionario que sietemesino es la “criatura que nace a los siete meses de engendrada”. No presupone esta circunstancia, por mi parte, ningún tipo de cuestión peyorativa ni menoscabadora de quienes han nacido a los siete meses de la concepción, por lo que no piensen que existe en mí ánimo de ofenderles. Sin embargo, este epíteto voy a utilizarlo, en clave local, argumentado en la utilización que hace del mismo el revolucionario hispano cubano José Martí en uno de sus escritos.

Buceo en la obra de Martí, político y periodista, por ser, sin duda, uno de los referentes de la doctrina socialista de finales del siglo XX y comienzos del XXI, y un icono en la idolatrada Cuba de los hermanos Castro, lugar de peregrinaje y pleitesía para la mayoría de intelectuales y dirigentes del PSOE e IU españoles y andaluces. La vida de este nacionalista revolucionario nacido en La Habana, hijo de padre valenciano y madre canaria, con sus luces y sombras, marcó la etapa final de la presencia española en la isla caribeña durante las últimas décadas del siglo XIX. De ahí que sea conocido con el sobrenombre de El Apóstol. Y espero que su referencia no sea entendida como un menosprecio al conjunto de su obra.
 Afirmaba en uno de sus escritos José Martí que “los que no tienen fe en su tierra son hombres de siete meses”. Estas palabras del insigne poeta decimonónico me han venido a la mente estos días, al tratar de encontrar un paralelismo entre las actitudes torticeras de los portavoces socialistas y comunistas (Francisco Prados y Fermín Tejero) en el Pleno de la corporación celebrado la semana pasada. La pobreza de sus argumentos, para no respaldar las propuestas del Gobierno municipal, sean las que sean, denota la rigidez y encorsetamiento ideológico de quien antepone otras consideraciones, de tipo electoral o coyuntural, por encima de los estrictos intereses municipales.

Se mostraron ambos nulos e incapaces para aceptar las consecuencias de un debate dialéctico o técnico sobre principios básicos del urbanismo, como es el procedimiento reglado de la concesión de una licencia, tal como puso de manifiesto el alcalde, Sr. Benavides, en su disertación, o sobre el respeto a los plazos (dos meses) y procedimientos que tiene la Junta de Andalucía para que materialice las reticencias o alegaciones a los proyectos o licencias en el momento previo al inicio de los mismos, y no cuatro o cinco años después, cual costumbre inexplicable, cuando el daño es irreparable o catastrófico en sus consecuencias, generando una clara inseguridad jurídica, extrapolable al resto de municipios.
 Ambos “sietemesinos” demostraron con su actitud y votación, que parecen no tener fe en Almuñécar, en su tierra, sus recursos, su gente y su futuro, enrocándose en posiciones absurdas de abstención o voto en contra de las medidas propuestas, avaladas por in formes jurídicos y técnicos, prefiriendo seguir escudados en acusaciones mediáticas, para lo que cuentan con medios de comunicación o foros afines, de supuestos incumplimientos o irregularidades urbanísticas o legales que sistemáticamente son rechazadas en las instancias judiciales. Para muestra las tres sentencias favorables al Ayuntamiento o el alcalde de la semana pasada.

Con una incongruencia flagrante y añadida en el caso del concejal de IU: que en sus intereses o proyectos empresariales están constatándose algunos incumplimientos de las normativas, haciendo lo contrario de lo que sistemáticamente predica. Valga como muestra un botón: el caso del camping Carambolo, salpicado de irregulares en los enganches en el suministro de agua, denunciados por Aguas y Servicios, o la adecuación de las licencias a los usos de las viviendas. Por no mencionar el (fallido) intento de construir una gasolinera en terrenos no urbanizables, de especial protección de cultivos, por parte de Hercofrut, la cooperativa donde es el ‘hombre fuerte’.

‘Sietemesinos’ aquellos que, en vez de respaldar los proyectos de desarrollo económico y turístico del municipio, léase el hotel de cinco estrellas en el Cercado de la Santa Cruz, parecen alegrarse con una sentencia que tumba la legítima voluntad de un pueblo en desarrollarse de forma racional, con un proyecto de futuro. Recordemos que el inicio de este pleito arrancaba en el año 2000 con un acuerdo plenario, en época del socialista Rebollo en la alcaldía, que consistía en cambiar el uso de una parcela de chirimoyos, debido al interés social y la creación de puestos de trabajo, que significaba un hotel que daría 80 puestos de trabajo. Ese es el delito del que ahora se jactan estos “sietemesinos”, que anteponen la crítica fácil y ramplona al Gobierno de Benavides, cual manera de desgaste político, olvidando y anteponiendo los intereses de su tierra (Almuñécar) y su gente (los almuñequeros). “Sietemesinos”, que vienen acusando de forma genérica de ‘irregularidades urbanísticas”, cuando a la hora de la verdad, si se plantea desde Convergencia Andaluza el restablecimiento de la legalidad o las medidas de disciplina, no las refrendan con su apoyo en Pleno.

Para concluir, quiero recordar unas palabras de José Martí, en una carta dirigida a Valdés Domínguez: “Siempre con la justicia, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa”. Entiendo que la referencia ‘martiniana’ es a la Justicia con mayúsculas. No la que ciertos portavoces municipales utilizan con fines partidistas.
 
La deuda histórica
Uno de los asuntos que fue debatido en el Pleno ordinario de enero fue una moción sobre la llamada Deuda Histórica, planteada por el PP. Cuando se van a cumplir 30 años de aquel Referéndum celebrado el 28 de febrero de 1980, de tanta referencia en la historia reciente del pueblo andaluz, parece increíble que el PP se convierta en ‘romero’ por los pueblos de nuestra geografía, para reivindicar su pago en efectivo, y el cumplimiento de aquella famosa Disposición Adicional Segunda, ante la burla a los andaluces que quiere perpetrar, al alimón, el Gobierno de Zapatero y su silente Griñán, endosándonos unos solares en la Isla de La Cartuja y Almería, para saldar y dilapidar una deuda contraída por décadas de injusticia.

Una Deuda Histórica que más que reparación ha sido utilizada por el PSOE como coartada contra el ejecutivo de Aznar, oportunismo, falsedad y engaño, e incluso olvido o mentiras sin que a sus responsables se les altere el color de la cara. Ahora, impunemente, los dirigentes socialistas pretenden actuar como trileros ante su pueblo, acatando los dictados ‘amigos’ de Madrid, consagrando la mayor burla a los andaluces en el último medio siglo.

En Almuñécar, como no podía ser menos, la complicidad ante este atraco, por parte de los que se llaman de izquierdas, fue total. El PSOE se tragó el estoque popular, votando en contra de la reclamación de que se cumpla lo que establece el Estatuto de Autonomía, el viejo y el nuevo, mientras que el concejal de IU se abstenía, haciendo de palmero en un tema al que dio nombre, curiosamente, Luis Carlos Rejón.

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